¡Qué cosas extraordinarias sucedieron en mi vida! Increíbles ideas para una campaña política única e inolvidable!

El payasito Cuarto Kilo (Samuel) y el Burro Martín
Un día. mi secretario privado y operador en mis programas radiales, Marcelo Gómez, me comenta que en un barrio del sur de la ciudad(Santa Ana) había un un burrito abandonado y maltratado. No dudé un minuto y le dije "vayan a ver si lo quieren dar en adopción o que le ponga un precio". Compamos el burrito en $ 700 (U$A 700). Un amigo y colaborador de campaña, Ramón Asmán se encargó de alimentarlo y recuperarlo de su belicosidad hasta transformarse en un amimalito manso y cariñoso.

Mientras tomabamos mates, les hablaba a los niños de política.
Yo seguía con mi programa radial "Guille y la Gente". La Empresa Marinaro nos obsequiaba cientos de cajas de refrescos en canje por publicidad y mis amigas de los barrios nos hacían llegar tortas para festejar los cumpleaños a los niños más humildes de la periferia. El burro ya traía un nombre: se llamaba Martín.

Celebramos 1.057 cumpleaños de niño muy pobres pero también íbamos a celebraciones de niños de clase media y alta, porque el Burrito Martín le pertenencia de todos los niños de la ciudad.
Un hablador y empresario radial de nombre Martín Grande, se dió por aludido y me demandó por injurias y daño moral. En plena campaña se presentó un notario, labró un acta de constatación, se presentó ante un Juzgado Civil y se inició el litigio que sigue hasta la fecha. En algún momento el Burrito Martín, creo, deberá presentarse ante el Juez de la causa como prueba de parte. ¡Esto es increíble pero cierto!

Nuestra campaña fue única e inolvidable
El Burrito Martín era hermoso. Usaba anteojos oscuros, sombrero de paja y poncho salteño y en su alforjas llevaba caramelos, confites y globos para organizar los cumpleaños de los niños pobres. Para el Payasito Cuarto Kilo habré de escribir un capítulo aparte por la inmensa gratitud que siento por él.

Este es Martín Grande, el querellante de mi Burrito
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